HISPAN TV.- Rusia considera importante que la destitución de la expresidenta de Brasil, Dilma Rousseff, no desemboque en un fuerte enfrentamiento político en el país.
“Consideramos importante asegurarse de que el desarrollo de los hechos no agrave la polarización de la sociedad ni el enfrentamiento político”, ha sostenido una fuente del Ministerio ruso de Exteriores citada este jueves por medios locales.
El miércoles, el Senado brasileño declaró culpable a Rousseff en un juicio político y la destituyó formalmente de su cargo. De los 81 senadores presentes, 61 votaron a favor y 20 en contra (no hubo ninguna abstención).
Consideramos importante asegurarse de que el desarrollo de los hechos no agrave la polarización de la sociedad y el enfrentamiento político”, conforme a una fuente en el Ministerio de Exteriores de Rusia.
La destitución de la primera presidenta del gigante suramericano tiene carácter permanente y no podrá presentarse a nuevas elecciones presidenciales hasta dentro de ocho años, pero sí podrá ejercer cargos públicos.
Michel Temer —quien ya estaba sustituyendo a Rousseff como interino desde su suspensión en mayo— juramentó como nuevo jefe de Estado de Brasil hasta 2018, en un proceso que la exmandataria ha tildado de ‘golpe de Estado parlamentario’.
La Cancillería rusa, asimismo, reitera que todo lo ocurrido en Brasil es un asunto interno, aunque sostiene que es importante que el desarrollo de la situación se produzca de acuerdo con la Constitución local y las normas legales.
“Confirmamos la inmutabilidad y la consistencia de nuestra posición, que ya había sido expresada antes. Lo ocurrido en Brasil es un asunto interno de ese país”, ha afirmado la referida fuente de la instancia gubernamental de Rusia.
Aun cuando Rousseff recibió dos tercios de los votos favorables a suimpeachment, varias figuras políticas del país se han manifestado en contra del resultado final. “La destitución fue resultado de intereses geopolíticos, especialmente de países fuertes como EE.UU.”, ha observado hoy mismo el senador del Partido del Movimiento Democrático Brasileño (PMDB) Roberto Requiao, a pesar de ser un oponente político de la expresidenta.
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