Prensa ICEC.- La cura a los síntomas de diferentes enfermedades, tiene su origen en la práctica natural transmitida a los pueblos desde nuestros antepasados indios. Las bondades de la Pachamama abundan el municipio Rómulo Gallegos, en tierras vegueras del estado Bolivariano de Cojedes, ahí se encuentran la paciencia y sabiduría de María Laya, particular personaje que ofrece más de lo que la medicina química puede lograr.
El sector Centro de la población de Las Vegas guarda en la buena memoria de María Laya, la conexión precisa entre naturaleza, cura y hombre; ella desde muy joven ha practicado una particular y empírica una forma de sanación a través de bebidas que resultan luego de hervir hojas, flores, frutos o cortezas de ciertas plantas, teniendo en final la mejoría de algún cuadro médico y a veces espiritual.
Desde diferentes regiones venezolanas así como desde la isla de Cuba, pionera en medicina mundial, son muchas las solicitudes que María ha recibido por más de cuatro décadas. Una de las pócimas más solicitadas por los interesados, es la del “Totumo o totuma” siendo este un árbol cuyos frutos en forma similares a la auyama del que se extrae la pulpa, ayuda a la descongestión nasal, al tiempo que mezclado con otras ramas, raíces y endulzado con papelón limpian las vías intestinales, sanguíneas y colaboran a la fertilidad en la mujer.
Así como en la vivienda de Doña María son muchos los venezolanos, que a través del tiempo han dado espacio en sus patios para construir huertos de plantas medicinales. Por esta razones, el Ministerio del Poder Popular para la Cultura desde Cojedes hace reconocimiento de los saberes de María Laya, fundamentales para preservación de los conocimientos tradicionales de los pueblos y con ellos del patrimonio cultural inmaterial.




