Ciduad Caracas.- Estados Unidos (EE.UU) pretendía derrocar al gobierno del Comandante Hugo Chávez, y ahora al del presidente Nicolás Maduro, a fin de apropiarse de las riquezas del país, afirmó ayer el periodista y escritor colombiano, Hernando Calvo.
Durante el foro Guerra de guerrillas en Latinoamérica, realizado en el Cuartel de la Montaña, Calvo señaló que EE.UU autorizó al gobierno de Colombia a alcanzar un acuerdo de paz con las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FARC), porque el objetivo del imperio son las zonas petroleras de Latinoamérica, principalmente las de Venezuela.
“Fue Estados Unidos quien propuso las negociaciones y le dio la autorización al gobierno colombiano para iniciar negociaciones con las FARC por dos cosas concretas: la primera, porque China se está apoderando de Colombia, y segundo, porque las FARC se encuentran posicionadas en lugares donde hay recursos estratégicos como el petróleo. Esto último es lo más delicado de la historia, porque tiene que ver con Venezuela”, explicó.
En este sentido, el periodista precisó que para lograr su cometido, el gobierno estadounidense necesita primero negociar con las FARC y desarmarlas.
“El problema es Venezuela. Son la corona del problema de EE.UU. en el continente. Había que acabar con la Revolución de Chávez, y para acabar con ella, hay que parar a la guerrilla colombiana, porque los EE.UU. decía: tumbamos a Chávez y la guerrilla colombiana se mete. Eso ha sido claro y el gobierno colombiano lo sabe. Tumban a Chávez, o ahora a Maduro, y la guerrilla colombiana sale a combatir”, dijo Calvo.
El periodista colombiano añadió que a la oligarquía y al gobierno norteamericano le importa poco el tema de la paz en la nación neogranadina, o el socialismo declarado en Venezuela.
“Las riquezas de Venezuela son el problema, el petróleo, el agua, la entrada al continente. El problema fue cuando Chávez dijo: tenemos petróleo. ¿Quieren comprar? Lleven lo que quieran, pero lo pagan, ¡es nuestro! Porque antes, el petróleo de Venezuela era de Estados Unidos”, subrayó.
Afirmó que al imperio lo que realmente le disgusta es que un Estado se declare soberano, y es allí cuando empieza a asediar con factores como la guerra económica.
En este sentido, recordó la época de la Revolución Sandinista en Nicaragua (1979), cuando Estados Unidos lo declara como un problema para su seguridad nacional porque el gobierno nicaragüense se encargó de dar educación, salud y a repartir las tierras al pueblo.
“Si hay algo que ha estado ocurriendo y le tienen miedo, no es al comunismo, no es al socialismo. EE.UU. le tiene miedo al mal ejemplo, y Nicaragua era un mal ejemplo por eso. Entonces había que demostrar, como lo están haciendo ahora en Venezuela, que eso es un mal ejemplo, que los cambios sociales son malos y no se pueden hacer. Eso lo hicieron con Nicaragua, un país que no tenía nada y lo poco que tenía se lo dieron a la gente, y le metieron una guerra económica sensacional. Esa experiencia la han trasladado a Venezuela”, acotó.
Por su parte, Julio Escalona, profesor de la Universidad Central de Venezuela (UCV) y quien fuera guerrillero en la época de los 60, durante su presentación en el foro realizó un recuento de cómo se iniciaron las fuerzas guerrilleras revolucionarias en el país.
Indicó que este proceso nace con un pueblo que estaba insurreccionado en la calle en la época de 1950, al calor de la revolución cubana, y que a ese pueblo fue al que el Comandante Chávez se unió aquel 4 de febrero de 1992.
En el marco de las actividades conmemorativas por el cuarto aniversario de la siembra del líder de la Revolución Bolivariana, agregó que Chávez elevó la conciencia de la población venezolana.
“Se convirtió en un historiador. Agarró la televisión y comenzó a contar una historia que no sabíamos, conocíamos la de la burguesía. Teníamos a un Bolívar de estatua pero Chávez lo puso a caminar y lo puso a hablar, y por eso el imperialismo se equivocó”, apuntó.
En otro orden de ideas, Escalona resaltó la importancia de abandonar la cultura del rentismo petrolero por ser un instrumento en el que el imperio intercede.
“Yo no considero que el petróleo sea una maldición, la naturaleza nunca lo es. El problema de la historia de la guerrilla está vinculado. Cuando el petróleo es administrado por la burguesía o el imperio, tiene unos resultados”, dijo.




