Prensa Latina.- A fin de tramitar con prontitud ayudas para Manizales tras demoledoras avalanchas, autoridades locales declararon el estado de calamidad pública en esa ciudad colombiana, situada en el corazón del eje cafetero, confirmaron hoy noticiarios.
Hasta anoche los aludes dejaron un saldo de 16 muertos y siete desaparecidos en el poblado montañoso, capital del departamento de Caldas.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, viajó la víspera a ese sitio con el propósito de chequear las medidas adoptadas para contrarrestar los efectos de las intensas lluvias y deslaves.
Según la emisora WRadio, por los deslizamientos de tierra, el colapso de viviendas y las inundaciones, varias zonas de esa localidad quedaron aisladas.
Copiosos aguaceros castigaron a Manizales, llamada la ciudad de las puertas abiertas, donde fueron suspendidas las clases.
Grupos de rescatistas intentan localizar a los pueblerinos reclamados por familiares, quienes presuntamente pudieran estar atrapados entre las ruinas y escombros dejados por los deslizamientos de tierra, amplió la emisora nacional.
Hace más de dos semanas devastadores deslaves asolaron al municipio de Mocoa, capital del sureño Putumayo, fronterizo con Ecuador.
Allí perecieron alrededor de 300 personas y un número similar sufrió heridas.
El desbordamiento de tres ríos circundantes desencadenó los aludes, los cuales sorprendieron a los vecinos en plena madrugada del 1 de abril al arrastrar árboles, casas, puentes y todo cuanto encontraron a su paso.
Según vaticinios del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, las fuertes precipitaciones podrían golpear por dos días más a varias regiones del país.
Lo ocurrido en Mocoa provocó la mayor tragedia vivida por los lugareños y una de las peores sufridas por los colombianos.
Santos anunció el pasado martes que las alcaldías y gobernaciones dispondrán de recursos millonarios con el objetivo de enfrentar eventos naturales, particularmente podrán reubicar comunidades levantadas en zonas de riesgo y construir obras que permitirán mitigar el impacto de riadas e inundaciones, dijo.
El presidente colombiano, Juan Manuel Santos, viajó la víspera a ese sitio con el propósito de chequear las medidas adoptadas para contrarrestar los efectos de las intensas lluvias y deslaves.
Según la emisora WRadio, por los deslizamientos de tierra, el colapso de viviendas y las inundaciones, varias zonas de esa localidad quedaron aisladas.
Copiosos aguaceros castigaron a Manizales, llamada la ciudad de las puertas abiertas, donde fueron suspendidas las clases.
Grupos de rescatistas intentan localizar a los pueblerinos reclamados por familiares, quienes presuntamente pudieran estar atrapados entre las ruinas y escombros dejados por los deslizamientos de tierra, amplió la emisora nacional.
Hace más de dos semanas devastadores deslaves asolaron al municipio de Mocoa, capital del sureño Putumayo, fronterizo con Ecuador.
Allí perecieron alrededor de 300 personas y un número similar sufrió heridas.
El desbordamiento de tres ríos circundantes desencadenó los aludes, los cuales sorprendieron a los vecinos en plena madrugada del 1 de abril al arrastrar árboles, casas, puentes y todo cuanto encontraron a su paso.
Según vaticinios del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales, las fuertes precipitaciones podrían golpear por dos días más a varias regiones del país.
Lo ocurrido en Mocoa provocó la mayor tragedia vivida por los lugareños y una de las peores sufridas por los colombianos.
Santos anunció el pasado martes que las alcaldías y gobernaciones dispondrán de recursos millonarios con el objetivo de enfrentar eventos naturales, particularmente podrán reubicar comunidades levantadas en zonas de riesgo y construir obras que permitirán mitigar el impacto de riadas e inundaciones, dijo.





