YVKE.- En una extensa
entrevista con el diario Folha de Sao Paulo, el presidente Michel Temer
reiteró “No voy a renunciar”, para luego agregar “si quieren, que me
derriben”.
Lo dijo luego de
cuatro días de intensa crisis política en que el cargo del mandatario
fue puesto en tela de juicio por una sucesión de denuncias de corrupción
y obstrucción de justicia.
Para el jefe de Estado brasileño, las
acusaciones que pesan sobre él no son más que fruto de una
“conspiración”; y si renuncia sería como admitir culpas que él dice no
tener. El torbellino político en el que está sumergido el país partió de
una grabación realizada por Joesley Batista, el dueño del frigorífico
JBS, de su conversación con el presidente ocurrida el 7 de marzo pasado
en la residencia presidencial.

Del audio surge que el gobernante habría dado la señal verde para
sobornar al ex presidente de la Cámara de Diputados Eduardo Cunha, preso
en Curitiba por corrupción, a cambio de que éste mantenga “la boca
cerrada”.
Es que las eventuales
declaraciones del ex legislador, bajo la figura de delación premiada,
podrían ser un enorme riesgo para toda la clase política y en especial
para Temer y varios de sus ministros.
Los periodistas de Folha le
preguntaron al presidente por qué había recibido al empresario, que
además ya era investigado por la justicia por cuenta de los sobornos a
políticos a cambio de ventajas empresariales. Temer replicó: “Fui
ingenuo”.




