José Vicente Rangel.- El
factor hambre consiste en emplear los recursos que aún posee la
oposición para extremar la escasez de alimentos. Para sabotear la
distribución. Para utilizar el dominio sobre los medios para magnificar
el problema y atribuirle al desabastecimiento carácter de hambruna.
1)
Hasta ahora han fracasado en todos los intentos para sacar a Nicolás
Maduro de Miraflores. El suyo ha sido uno de los mandatos presidenciales
más acosados. No ha tenido tregua en el ejercicio de las funciones que
le confirió el pueblo venezolano en elecciones libres y democráticas,
pese a que pasará a la historia como el Jefe de Estado más dialogante
que ha tenido el país. El que en situaciones extremadamente difíciles
—económicas, sociales y políticas— respetó las reglas de juego de la
democracia y se mantuvo en el marco de la Constitución. Pocos como él
han sido objeto de tantas provocaciones, de agresiones personales y
traiciones, no solo en el país, sino afuera.
2) Pero hay que reconocerlo: Maduro ha soportado todo: el alud de
infamias, de vilezas y celadas que sus adversarios le han tendido y ha
logrado sobrevivir. Cuando se consideraba, entre los analistas políticos
y en los círculos cerrados donde se manipula la opinión pública, que se
hallaba al borde del abismo, a punto de caer, salía de la emergencia
con inusitada habilidad, con singular olfato, le daba la vuelta a la
situación y extraía beneficios. Su capacidad de aguante, está más que
probada: es ilimitada.
3) Los pronósticos agoreros fracasaron una y otra vez. Desde el
momento que tomó posesión del mando, en acre olor a tempestad, con el
estímulo de un adversario irresponsable que demostró carecer de talante
democrático, hasta hoy cuando comienza el último año de su gestión. Pero
aún así, cuando pareciera no existir peligro, éste persiste.
4) Hay algo que los enemigos de Maduro, nacionales e
internacionales, no ven, o no quieren ver. Que se resisten a aceptar por
razones obvias. Por el desprecio que sienten hacia él, proveniente de
la arrogancia que los caracteriza. De la subestimación que los ciega. Y
es que detrás de Maduro está un pueblo. Por eso siempre ha salido
airoso. No lograron derrocarlo la guerra económica, el cerco
internacional, el bloqueo, la conspiración continuada, la guarimba, ni
los intentos por socavar la unidad de la Fuerza Nacional Armada de
Venezuela (Fanb).
5) ¿Qué recurso le queda a la oposición para sacar a Maduro de
Miraflores? ¿A la oposición fascista que tomó distancia de la otra, la
democrática? Esa oposición irracional, desesperada que arribó a la
conclusión de que tiene que hacer algo excepcional porque el tiempo es
implacable, y sabe que si concurre a unas elecciones será derrotada,
está dispuesta a jugarse la última carta. Es decir, que consciente como
está que no cuenta con militares que la acompañen en una aventura, ni
tiene organización suficiente para convocar a una huelga general,
apuesta al factor hambre.
6) El factor hambre consiste en emplear los recursos que aún posee
la oposición para extremar la escasez de alimentos. Para sabotear la
distribución. Para utilizar el dominio sobre los medios para magnificar
el problema y atribuirle al desabastecimiento carácter de hambruna.
Para
sembrar angustia en la colectividad, extremar la campaña internacional
contra el país y elevar, progresivamente, el tono de la protesta en el
país con la idea de que se produzca un caos que obligue al gobierno a
emplear el poder militar y policial para frenar o disuadir, en forma
brutal la situación y suscite una condena nacional e internacional que
justifique la intervención militar dirigida por EE UU que, como se
sabe, ya está planificada y tan solo aguarda su ejecución. Maduro conoce
esta estrategia y debe tener prevista la respuesta. La experiencia que
ha acumulado es un elemento que los que siempre lo desestimaron cumple
de nuevo un papel determinante. Y que —como ha sucedido en otros
momentos— dejará al enemigo con los crespos hechos.
Claves secretas
•
ADVERTENCIA: el comentario que sigue lo escribí antes de la decisión
de la Asamblea Nacional Constituyente convocando la elección
presidencial para el primer cuatrimestre de este año. Pienso que la
situación no cambia sustancialmente, solo que coloca a la oposición ante
un disparadero y desenmascara a los hipócritas mandatarios de otras
naciones que antes clamaban por elecciones en Venezuela y ahora las
rechazan). De inmediato comentario inicial:
•
COMENZO LA campaña en la oposición para escoger candidato presidencial.
Varios nombres empiezan a correr en una cancha cubierta de lodo.
¿Cuántos son simbólicos y cuantos no? En las encuestas aparecen las
tradicionales figuras del agotado mundo partidista y ciertos nombres de
independientes. Entre los aspirantes partidistas destacan, con bajos
porcentajes, Ramos Allup, Borges, Henry Falcón, y entre los
independientes Lorenzo Mendoza y Claudio Fermín, aún cuando hay otros
agazapados…
• MENDOZA,
según parece, cuenta con mayor simpatía, pero al mismo tiempo con más
trabas entre las que se señala el rechazo de los partidos y del entorno
familiar. Este último teme que la candidatura meta a la empresa Polar en
un campo minado…
• PERO
EN materia electoral, en lo referente a las presidenciales, aún no hay
nada concreto. Debido al trauma que afecta a la oposición, a las
tremendas derrotas que sufrió en las últimas semanas del 2017, hay la
sensación de que no está en capacidad de competir con el chavismo, el
cual atraviesa por un momento estelar. Entre otras razones porque no
tiene problema candidatural, porque ha logrado construir una poderosa
maquinaria y consiguió ajustar líneas programáticas que le facilita
tocar tierra, a diferencia de otras elecciones…
•
EL MISMO acoso que representa la crisis económica para el gobierno,
determinó que el chavismo actualice su mensaje, lo coloque a nivel del
ciudadano de a pie y haya logrado perfeccionar un sistema comunicacional
excepcional. Al extremo de que ha conseguido paliar los efectos de la
crisis y poner en evidencia la responsabilidad en ésta de las políticas
de la oposición…
• LA
UNION EUROPEA se suma a la infamia del gobierno de Donald Trump. Es
decir, que asume un triste papel de lame-culo del imperio. En otras
ocasiones la Unión Europea tomaba discreta distancia. Optaba por
enfatizar, de alguna manera, que Europa era Europa y EE UU era los EE
UU. Se cuidaba de involucrarse en los turbios designios de la Casa
Blanca y hasta se permitía discrepar. Pero cuando uno observa que en un
tema manejado con infinita torpeza por los políticos norteamericanos,
como el venezolano, se suma a una lista infamante de figuras
respetables, homologando cobardemente acusaciones norteamericanas sin
prueba alguna, lo que provoca es nausea…
•
ESTADOS UNIDOS y los cipayos que en Venezuela lo secundan, parece que
han aterrizado en una fórmula ideal para salir de Maduro: estrechar el
cerco para que el pueblo venezolano se desespere, se eche a la calle y
arrase con todo. El resultado seria el caos y la salvadora intervención
militar gringa. En otras palabras, algo parecido al 27 de noviembre.
Qué fácil luce en el papel una fórmula que pone de lado el hecho de que
las causas de aquella histórica jornada y las que existen hoy día son
diferentes. Que el pueblo ubica hoy con claridad al enemigo y tomó clara
conciencia —y un espíritu de lucha extraordinario— que excluye la
posibilidad de éxito de una aventura de tal naturaleza…
•
LA VISITA de Francisco a Chile provocó sorpresas. El Papa tocó aspectos
básicos y levantó reacciones impredecibles. Ejemplo: Comenzó un acto
público citando a Pablo Neruda; en otro recurrió a un verso de Violeta
Parra, y ante una multitud en Santiago pidió un minuto de silencio en
homenaje a las víctimas de Pinochet…
• LA OPOSICIÓN optó por olvidarse del 23 de enero. Está consciente de que perdió la calle.-





