Telesur.-Más acciones que garanticen la seguridad y el acceso a la ayuda humanitaria son necesarias en el estado de Rajine, al oeste de Myanmar, en el marco del retorno de los refugiados rohingyás, dijo el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef).
El 58 por ciento de los refugiados
son menores de edad y llevan sobre sus hombros los traumas de un
conflicto armado que generó violencia, dijo el subdirector ejecutivo de Unicef,
Justin Forsyth, que agregó: "Es fundamental que sus derechos y
necesidades en términos de protección estén en el centro de cualquier
acuerdo para el regreso de las familias a Myanmar".
Forsyth dijo que recibió informaciones sobre tiroteos e incendios al
otro lado de la frontera por lo que afirmó: "Hasta que la seguridad y
bienestar de todos los niños que vuelvan a Myanmar esté garantizada, es prematuro hablar de repatriaciones".
Las autoridades de
Bangladés anunciaron el lunes un aplazamiento del inicio de las
repatriaciones argumentando que había cosas pendientes, así lo dijo el
comisario sobre Refugiados y Rehabilitación de ese país, Abul Kalam.
"Las condiciones en los campamentos son increíblemente duras",
lamentó el funcionario y citó la "masificación, falta de agua limpia,
medidas sanitarias y educación, lo cual tiene un riesgo particular en el
caso de los niños".
Recalcó que mientras más tiempo pasen los
menores sin educarse el riesgo de que pierdan la oportunidad de
construir un futuro es mayor.
Más de 650.000 rohingyás
cruzaron hacia Bangladés luego de una violenta represión del Ejército
myanmarense tras ataques de milicianos rohingyás el 25 de agosto de
2017. La Organización de las Naciones Unidas (ONU) calificó como
limpieza étnica la represión.





