Iroel Sánchez.- Este 7 de febrero tuvo lugar la
anunciada reunión en el Departamento de Estado para crear el “grupo
operativo” para Internet en Cuba.
La agencia de prensa AP reporta que en
el lugar donde se efectuó -“bajo una iluminación fluorescente en una
sala de conferencias en el sótano del Departamento de Estado”- hubo
alusiones a la Guerra fría, también “varios opositores cubanos
utilizaron el espacio público para arremeter contra el gobierno de Cuba,
haciendo comparaciones con la Segunda Guerra Mundial y con los
gobiernos de Siria e Irán” y que “algunos argumentaron que
cualquier plan estadounidense sería contraproducente, al socavar la
independencia y la credibilidad que se percibe en los florecientes
medios de comunicación independientes en Cuba”.
Parece ser que a pesar de la veteranía
de las instituciones implicadas y presentes -USAID, Oficina de
Transmisiones hacia Cuba (Radio y Tv Martí), entre otros viejos
conocidos- no se aludió a la lista de fracasos y escándalos en que han
terminado proyectos anteriores, desde las transmisiones de Radio Swan en
los años sesenta del Siglo XX, las célebres auditorías a Radio y Tv
Martí, siempre con bajo impacto en Cuba pero con despilfarro de cientos
de millones de dólares, hasta el más reciente ZunZuneo que salpicó a
importantes instancias del gobierno norteamericano. Omar Pérez Salomón
ha hecho un documentado recorrido por esos esfuerzos desde 1960 hasta la
actualidad que puede consultarse en La pupila insomne.
En el caso de Internet, desde los años
noventa del pasado siglo, el gobierno norteamericano viene proponiéndole
utilizarlo con fines de cambio de régimen en Cuba. Si algo no ha
faltado han sido “estudios”, “proyectos”, y dinero que los gobiernos de
Clinton, W. Bush y Obama asignaron en abundancia, con récord establecido
por este último precisamente en los años en que impulsaba el “deshielo”
con La Habana, momento en que surgieron los “florecientes medios de
comunicación independientes” que han querido ahora tomar distancia del
nuevo plan, temerosos de que el “fuego y la furia” que soplan en el
actual gobierno norteamericano les incendie su ya bastante tenue
vestidura, como bien ha señalado el periodista Manuel Henríquez Lagarde.
En tiempos de Obama pasaron por Cuba
expertos en la subversión a través de Internet como Jared Cohen, con
experiencias precisamente en lugares como Irán y Siria y que trabajara
tanto con Hillary Clinton como con Codoleezza Rice en el Departamento de
Estado, y Ted Henken, quien en 2011 hizo el estudio de campo que luego
permitiera asignar contratos y becas que conviertieran a varios
blogueros cubanos en gestores de medios de comunicación al servicio de
la política estadounidense. Incluso, la persona que el Departamento de
Estado publicó como contacto para la reunión de este miércoles -Gilberto
Torres Vela- fungía en esos años como diplomático en La Habana,
mientras varios de los entrevistados por Henken se convirtieron en
asiduos invitados de algunas embajadas occidentales en La Habana.
Bajo la dirección de Cohen y el Senador
Marco Rubio sesionó el 21 de marzo de 2012 en la Heritage Foundation en
Washington un taller para objetivos similares a los proclamados ahora
por el Task Force, donde participó también la gubernamental
Oficina de Transmisiones hacia Cuba, y en septiembre de 2016 esa misma
oficina convocó un evento en Miami con los mismos objetivos.
Pero de entonces a acá el acceso a
Internet en Cuba se ha multiplicado de modo significativo, siendo el
país que más creció en 2017 en ese aspecto y también en la participación
en las redes sociales, y se ha anunciado para este año el despliegue
comercial de la tecnología 3G para el servicio de datos en los
dispositivos móviles. Eso ha sucedido a pesar de que las inversiones
para ese incremento se han realizado en medio de las restricciones
financieras impuestas por Estados Unidos y las multas a las entidades
internacionales por presuntas violaciones al bloqueo, en las que también
la administración Obama estableció récord, mientras mantuvo bloqueado
el acceso a sitios web y aplicaciones que pudieran ser de interés para
el desarrollo científico, tecnológico y económico de la Isla.
Como resultado de lo sucedido ayer, partir de este momento doce personas trabajarán desde distintas agencias gubernamentales estadounidenses a un costo de 30 000 dólares
en hacer propuestas para que el presidente Donald Trump cumpla la
promesa realizada en junio de 2016 en Miami de “to examine the
technological challenges and opportunities for expanding Internet access
and freedom of expression in Cuba”.
Junto a la creación de espacios y
aplicaciones para empujar sus objetivos en Cuba, el gobierno
estadounidense pretende ahora utilizar también el incremento del acceso
de los cubanos a Internet. Impulsar aun más ese incremento para
satisfacer plenamente y con equidad las necesidades de información y
servicios de la ciudadanía cubana, a la vez que fomentar una profunda
cultura descolonizadora del uso de Internet es la única respuesta
posible.





