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“Látigo” Chávez aún vive con su hermoso legado

Ciudad Caracas.- El próximo 16 de marzo se cumplirán 49 años de la desaparición física de Isaías “Látigo” Chávez, uno de los mejores lanzadores en la historia del beisbol venezolano.

“Látigo”, alias con el cual fue conocido en el maravilloso mundo de la pelota, por la velocidad exhibida en sus lanzamientos desde muy temprana edad, nació en Chacao, estado Miranda, el 6 de julio de 1947 y desde muy niño debutó como fildeador y pítcher.
En su patria chica se inició como fildeador en equipos de la zona que actuaban en el antiguo campo de La Electricidad, situado en la misma manzana de su casa de natal en Chacao.
Cuando apenas contaba con 11 años de edad ingresó al beisbol organizado en el equipo Los Celis, con el cual compitió en las categorías infantil, júnior y juvenil, en cuyos campeonatos dejó excelentes estadísticas como lanzador.
Con ese conjunto, en la categoría juvenil, en el torneo distrital del año 1962, ganó 14 juegos y apenas perdió dos en 18 presentaciones. Al año siguiente, en la misma división, conquistó 17 triunfos en forma consecutiva y perdió en su presentación número 18, en un juego que duró 11 episodios, los cuales lanzó completos.
Ese año de 1963 fue seleccionado para actuar en los VI Juegos Deportivos Nacionales Juveniles, celebrados en Margarita, donde ganó tres encuentros decisivos para que el entonces Distrito Federal conquistara el título. En ese torneo obtuvo su consagración, porque su nombre comenzó a ser tomado en cuenta, casi a diario, por los periodistas deportivos.

Salto al profesional

Al llegar a los 16 años de edad, sus padres Sebastián y Carmen, tuvieron que otorgarle el permiso para que firmara con el equipo Orientales en la temporada 1963-1964. Se presentó en siete juegos y su campaña fue de 14 episodios y un tercio, con un registro uno perdido sin ganancias.
En la siguiente temporada pasó a formar parte del equipo de su vida, Magallanes del cual era seguidor desde que “tenía uso de razón”, de acuerdo a su testimonio presentado por él, antes de colocar su firma en el contrato. En ese campeonato se ganó el premio Novato del Año.
Con el conjunto Magallanes estuvo hasta el torneo 1967-1968. Durante ese tiempo se convirtió en uno de los peloteros más carismáticos e idolatrados de todos los tiempos en esa divisa.
En el lapso que estuvo con Magallanes, el solo anuncio del El Látigo como abridor aumentaba la afluencia de aficionados a los parques. En su época, él y Víctor Davalillo lograban movilizar miles de aficionados en cualquier estadio del país que se presentaban.

El zurdo quiso emular a su admirado.

Fanático de lujo

Para esos tiempos, Hugo Chávez narró en varias oportunidades que como magallanero oía por radio, desde Sabaneta, estado Barinas, su lugar de nacimiento, los juegos de ese equipo y siempre estaba pendiente cuando El Látigo le correspondía abrir los desafíos y de allí nació su admiración por el lanzador derecho.
Cuando viajó de Barinas a Caracas, Hugo Chávez quería iniciar su carrera en el beisbol profesional, precisamente con Magallanes, pero cuando asistió a una práctica en la Academia Militar, donde el entrenador era José Antonio Casanova, el mítico campo corto de los héroes del 41, decidió ingresar como cadete.

Isaías Chávez exhibió excelente técnica.

Jugador de grandes ligas

Con tan solo 18 años de edad, El Látigo firmó con Gigantes de San Francisco, organización que lo asignó a la sucursal Decatur, de categoría A, perteneciente a la Liga Medio Oeste
En su primera temporada con esa divisa dejó un registro de 6 ganados y 4 perdidos. Propinó 67 ponches en 99 Innings y dejó 5.27 de efectividad.
Al año siguiente mejoró su labor con Decatur. Ganó 12 juegos y perdió 9. Ponchó a 163 en 193 capítulos y quedó como el mejor lanzador con 23 lanzados completos y líder en blanqueos con siete. La organización los subió a AA, en la sucursal de Waterburry AA, donde dejó un formidable registro de 2.70 de efectividad, con 3 ganados e igual número de reveses. Posteriormente lo ascenderían al Phoenix AAA.
Sus saltos fueron gigantescos en el beisbol de grandes ligas. Con 20 años y apenas dos en la actividad y a mitad de campaña en triple A, con un registro de 12-5, efectividad de 1.79 y 102 abanicados fue llamado al equipo grande de Gigantes de San Francisco, donde se encontró con luminarias de la lomita como Juan Marichal (su ídolo y maestro), Ray Sadecky y Gaylord Perry, que se encontraban en el grupo de serpentineros de La Bahía.
La organización lo subió el 9 de septiembre de 1967 y se convirtió en el venezolano número 15 en llegar a la gran carpa. Su primera acción fue contra Cachorros de Chicago, ante el cual no tuvo decisión. Después el 30 de ese mismo mes lanzó frente a Filis de Filadelfia, ante el cual se anotó su primera victoria como relevista, en labor de cinco episodios, en los cuales toleró cuatro sencillos y no le hicieron carreras.
Ese año se le presentó un problema en su codo derecho y sin embargo laboró 113 entradas con Magallanes. Fue operado por el eminente médico Domingo Martínez Morales, que concluyó con éxito y tuvo suficiente tiempo para recuperarse, para regresar a la Grandes Ligas.
El destino le presentó una pésima jugada, cuando el 16 de Marzo del año 1969, falleció a los 23 años en el peor accidente aéreo sucedido en la historia de Venezuela, cuando el avión que despegó desde el aeropuerto de Grano de Oro, en Maracaibo, Estado Zulia, se precipitó a tierra en una urbanización cercana.
En el mismo accidente murieron Antonio Herrera (dueño de los Cardenales de Lara) y Carlos Santeliz (otro formidable prospecto del beisbol venezolano de esa ése entonces) entre otros pasajeros que viajaban hacia Estados Unidos.
Aún se recuerdan dos grandes hazañas en el beisbol venezolano. En su primera salida de la temporada 1967-1968, blanqueó 2-0 a Tiburones de La Guaira con una alineación donde destacaban Luis Aparicio, Ángel Bravo, José Herrera, Remigio Hermoso y Marv Rettenmund.
La otra fue en la misma campaña, que actuó como refuerzo de Leones del Caracas, retiró a 25 bateadores en forma consecutiva del equipo Industriales del Valencia, encabezada por Teolindo Acosta, Gustavo Gil, Jim Hicks y Ed Kirptarick. Al final ganó 3 a 0 y sólo le pegaron un hit. Nadie más se le embasó.
¡Ese fue “Látigo” Chávez”, muy admirado por otro que quiso emularlo: Hugo Chávez!
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Nadie pudo saber hasta dónde llegarían

Isaías “Látigo” Chávez, uno de los mejores lanzadores venezolanos en toda la historia del beisbol nativo que incursionó con mucho éxito en las Grandes Ligas, dejó unas excelentes estadísticas durante la corta vida que tuvo en su labor en la lomita.
Presentó una personalidad muy carismática, con la que atraía a públicos de todas las toldas.
Hugo Chávez Frías, quien fue presidente de la República Bolivariana de Venezuela presentó un extenso programa, que tuvo y tiene una legión de seguidores en muchas partes del planeta.
Ambos fueron excelentes en sus respectivas labores, que presagiaban futuros prometedores y con muchos beneficios, pero nadie pudo saber hasta donde llegarían.
JULIO BARAZARTE / CIUDAD CCS/BIEN RESUELTO

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