Luis Britto García.-Los partidarios de la dolarización proponen entregar la soberanía dejando de ejercer la política cambiaria y monetaria, eliminar el control de precios, y elevar los de hidrocarburos, electricidad y otros bienes y servicios a niveles internacionales, lo cual dispararía todavía más el costo de la vida.
La dolarización no garantizará el pago de la Deuda, sino su empeoramiento. Pues proponen los dolarizadores: “Se negociará con los acreedores internacionales una restructuración de la deuda externa que permita reducir significativamente los pagos de intereses y capital durante los próximos cinco años. La renegociacion utilizará los instrumentos legales existentes en los contratos de deuda que permiten la restructuración usando cláusulas de acción colectiva y consentimiento de salida. Se tomarán acciones legales para proteger a la nación de cualquier riesgo de embargo de sus activos y flujos externos”. Pero históricamente en Venezuela todas las renegociaciones de la deuda no han hecho otra cosa que legitimar deuda ilegítima, contraída sin los requisitos legales indispensables, y agravar las condiciones o el monto total debido. Y después de tantas concesiones, los dolarizadores ofrecen “Garantías para endeudamiento internacional”: Su idea no es librarnos de la deuda, sino contraer más.
Toda recuperación fiscal requiere el saneamiento de la Hacienda, el cobro de las acreencias pendientes y el castigo de los infractores. Los dolarizantes proponen lo contrario: “Se declarará una amnistía sobre los ingresos no declarados de capitales repatriados. Se garantizará que los ingresos por capitales repatriados no podrán ser gravados a tasas mayores a las vigentes en el momento de su retorno. Los emigrantes que regresen al país contarán con una exoneración del impuesto sobre la renta por un período de tres años a partir de su regreso”. ¿Cuánto dejará de percibir el Tesoro por estas costosas amnistías y exoneraciones para delincuentes tributarios y capitales fugados?
En Venezuela establecimos un control cambiario porque la fuga de capitales estaba a punto de agotar las reservas internacionales: ¿Qué garantizaría que el mismo mecanismo no drenara en forma instantánea los dólares de libre circulación y exportación? ¿Qué será de Venezuela cuando pierda la potestad de dirigir su economía y su política monetaria y dependamos para ambos cometidos de la Reserva Federal de Estados Unidos y del Consenso de Washington, instituciones y programas tradicionalmente enemigos de nuestro país?





