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GINO GONZÁLEZ “La cultura es tema neural y vital en una revolución verdadera”

Ciudad Caracas.- Cantos andarinos es el nombre del más reciente disco de Gino González, lanzado al ruedo este fin de semana.
Esta nueva placa del cantautor -conocido en todo el país por sus letras críticas y reflexivas y por la completa arquitectura de su música- constituye una antología de su carrera, con 30 temas musicales que resumen sus casi tres décadas de trayectoria como exponente de la canción necesaria, al ritmo de arpa, cuatro y maracas.
A propósito de ese lanzamiento, Ciudad CCS conversó con el también literato y educador, para conocer su balance como artista al repecto del año que culmina. Asimismo, con la intensión de conocer sus valoraciones sobre el papel de la cultura y de los artistas populares en la tarea de refundar la patria y de ayudar a parir una nueva conciencia.
Desde el punto de vista de su trabajo, González habla de sus influencias musicales y del mercadeo clandestino de su música, con el que logró convertirse en un cantante de culto sin necesidad de lograr ni un solo número uno radial.
“La amistad es la máxima e indestructible organización política”, sentencia el cantautor, que obtuvo notoriedad mediática en 2012 a partir del tema Nosotros con Chávez, sin embargo, desde décadas atrás y especialmente en los años de la Revolución Bolivariana, labró una amplia notoriedad popular que hace que en todos los pueblos lo reciban como a uno más.
—Termina este año que ha sido de vitales batallas para la revolución ¿Qué balance hace desde su visión como hombre de la cultura?
—Fue un año de victoria para la Revolución por el solo hecho de haber resistido la embestida criminal de los enemigos de la Patria. Reconociendo desde luego la gestión del camarada Nicolás Maduro para repeler los ataques y afrontar la situación surgida a raíz de serios problemas estructurales que aún afrontamos como país, y a pesar de los tentáculos burocráticos y otros vicios capitalistas que seguimos arrastrando, pero yo diría que esta victoria se debe en primer lugar a la inteligencia del pueblo y en segundo término a la brutalidad de una oposición extremista, arrogante y desesperada que no ha sabido administrar el éxito obtenido en las elecciones parlamentarias. Derrota que nos confirieron porque aún no hemos abordado como debe ser el asunto cultural, tema neural y vital en una revolución verdadera.
—Usted que vive en lo profundo del llano y recorre el país llevando la canción ¿Cómo nos puede describir al llanero, al venezolano del campo hoy? ¿Es el mismo luego de 17 años de Revolución?
—Recuerda que el campo venezolano no es sólo el llano; somos y no somos los mismos. En cuanto a la propiedad y organización económica ha habido cambios que a la burguesía le costará retrocederlos en el supuesto que retomaran el Estado. La propiedad social y diversas cooperativas del campo, de mujeres y hombres, que a conciencia revolucionaria asumen la tarea productiva.
Estos conucos se deben incentivar y apoyar. No sólo garantizan la producción agrícola, sino también nuestra fortaleza política. En muchos casos sobreviven y trabajan en medio de las dificultades,mientras al gran empresario del campo se le otorgan cuantiosos recursos. No lo negamos, todo lo que conlleve a consolidar la agricultura es bueno, pero los sectores más desfavorecidos y que además son nuestros reales cuadros políticos de la Revolución no se deben descuidar. Pero muy poco hemos fracturado en la cultura, los valores productivos y de comercialización. Si desaparece la harina de maíz, la pasta y el arroz, entonces la verdura adquiere precios exorbitantes. Es la nefasta ley de la oferta y la demanda. El “frijol today” como dice Ramón Carpio.
—La guerra económica nos ha obligado a reflexionar sobre esa cultura rentista que ha imperado en el país desde la aparición del petróleo y cuando se habla de eso el común de la gente puede pensar que se trata solo de un tema económico. ¿Usted como creador cómo evalúa al rentismo y cómo cree que se expresa en la cultura venezolana?
—Ojalá fuese cierto eso de que nos ha obligado a reflexionar. Eso ha ocurrido en sectores más politizados, pero en el grueso de la población, no. Ellos no estarían tan seguros de lo que hacen si realmente existiera, a nivel general, una profunda reflexión para comprender las razones de la situación económica actual. La hegemonía capitalista ha sido de una contundencia horrorosa. Ha determinado los valores, las costumbres, los hábitos materiales y espirituales, desde el alimento hasta otros comportamientos. Ha impuesto una manera de ser en todos los ámbitos de la vida. No sólo por ser un país rentista, sino por ser capitalistas. Un gobierno revolucionario en un país rentista con un precio petrolero elevado puede satisfacer esas aberraciones y seguir en el poder, pero cuando no es así, entonces es que sabemos que una Revolución se sostiene en la conciencia para realmente construirnos como pueblo soberano. Aquí, insisto, es donde el asunto cultural juega un papel determinante, o hay Revolución en la cultura o sencillamente no hay Revolución, tan sólo administraremos el capitalismo. Por eso cuando se decretó la emergencia económica, yo hablaba de decretar también la emergencia cultural y activarnos enérgicamente en ese sentido.
—¿Cree usted que la Revolución Bolivariana ha logrado o se encamina a construir su propia estética? ¿Cómo sería?
—La estética que aún prevalece es la del capitalismo. Ese es el sentimiento y el gusto mayoritario. Cuando hablamos de estética no es tan solo a lo que a las artes en sí se refiere, sino a las preferencias mayoritarias. Es capitalista nuestro ideal de belleza en la música, el cine, la fiesta, la casa, el vestido, el viaje, etcétera. Pero, congregados en torno a la Revolución Bolivariana existen y no son pocos, quienes hemos venido planteando la importancia de que la Revolución instaure una estética que la sostenga. Es una lucha que hemos venido dando y que ciertamente encuentra trabas en quienes persisten en la estética capitalista. Unos a plena consciencia por lo lucrativa que les resulta, otros por ignorancia o por comodidad. Nosotros sin considerarnos los plus ultra, los grandes intelectuales e inmaculados en el asunto, nos hemos venido reuniendo por todo el país para organizarnos en lo que hasta ahora hemos denominado UNCANTO (Unión Necesaria de la Cantoría) donde confluyen no sólo cantoras, cantores y agrupaciones, sino poetas, teatreros, escuchadores… militantes de la canción en su conjunto.
—Usted formó parte de aquel movimiento que llamaron El Congreso Filosófico de los Pobres ¿Cómo evalúa la relación entre la Revolución y la Academia? ¿Hay conciliación posible? ¿Nos toca construir otra Academia?
—El Congreso Filosófico de los Pobres tiene que ver con el mismo asunto que antes señalaba. Se habla de Revolución, de Socialismo, de una nueva sociedad, entonces, los pobres, que somos la mayoría es a quien debería corresponder pensarla. En mi paso por la universidad me sorprendieron académicos que daban una clase magistral sobre materialismo histórico y eran adecos. Luego leí un libro de Ludovico Silva, Antimanual para marxistas, marxólogos y marxianos, y entendí un poco la cuestión. La relación entre la Academia y Revolución es la misma que siempre ha existido entre la Academia y el Pueblo. La Academia siempre ha querido esgrimirse arrogantemente por encima y allí es donde surgen los ‘especialistas’, los ‘analistas’ a hablar y sugerir lo que deberíamos hacer. Aquí no se trata de agarrar una mandarria y derribar las universidades, pero esas universidades tradicionales y ‘prestigiosas’ terminaron negándole el derecho al estudio al pueblo y hubo que fundar otras en Revolución para que la gente pudiera estudiar. De lo que se trata, más allá de academias o el nombre que sea, es abocarnos a la construcción y a la acción de un pensamiento realmente justiciero. El asunto no sería solo estudiar o discutir, sino qué se estudia, qué se discute y para qué. No basta decir justicia sin analizar qué es eso. Los neoliberales también tienen su concepto al respecto y apoyándose en la libre discusión de las ideas, sostendrán sus razones, aunque ellos no quieren discutir, sino imponer a guarimba y bombardeo limpio su pensamiento.
—En su música es permanente la protesta contra el mundo moderno-occidental-capitalista. Muchas de sus canciones podrían considerarse breves tratados de pensamiento descolonial ¿Cómo evalúa el llamado del presidente a descolonizar al país y la Revolución? ¿Cree usted que estamos aún muy colonizados como sociedad?
—Ese llamado es vital y a su vez nosotros lo llamamos a activarnos a eso. Desde luego que estamos colonizados, principalmente en lo cultural. Esto es la potencial y real amenaza para que el enorme esfuerzo de nuestro Comandante Chávez se pierda y tengamos que dar un paso atrás con todo lo trágico que eso resultaría.
—¿Como cantautor cuáles son sus referencias? ¿Qué música forma parte de su banda sonora personal?
—El pocillo y el guarapo, digo yo. Mi escuela fue la calle, el entorno. Recurro a los géneros innatos de aonde soy y pa’ los que me da más la cabeza. La música llanera en su mayoría, a pesar de ser éste uno de los géneros más pervertidos de la música venezolana, tal vez por su gran masificación, por lo que recurren a él aventureros de todo tipo con el solo objeto de pegar una canción y hacer plata. Que también he dicho, debe ser mejor ganar dinero cantando y no templando cuerdas de alambre. Por eso es que una sociedad donde se dignifique el trabajo humilde, es prioritaria. La música oriental es otro de los pocillos a los que he recurrido mayormente y en menos caso a otros, como la ranchera campesina, el son, el merengue campesino, el bolero y una que otra canción que no sé ni qué es. El guarapo o el contenido es lo que soy como pueblo y lo que he querido ser. En esto último, la innegable influencia de Alí Primera y las constantes conversas entre camaradas de las mismas sensaciones desde que descubrimos que la amistad es la máxima e indestructible organización política.
—Usted se ha convertido en un cantante de culto para muchos revolucionarios a pesar de que no ha contado con el gran aparataje publicitario de otros exponentes de la canción necesaria ni mucho menos de los cantantes comerciales ¿Cómo evalúa el éxito de ese mercadeo clandestino?
—En primer término porque constituye una actividad de años. Algunos me conocen desde Nosotros con Chávez para acá, pero incluso soy uno de los últimos mohicanos del acetato y el caset. Mi primer trabajo La historia de El Sacudón salió en esos formatos. Este se hizo cuando decidimos grabar luego de los acontecimientos de 27 y 28 de febrero de 1989. Antes de eso y después, uno ha venido cantando en nuestros escenarios naturales, la parranda, los patios de las casas y todo evento político que organizáramos. Lo demás, inexplicable, pues yo más que cantar berreo. Lo cierto es que mi canción siempre ha gustado a los niños y a los viejos. Existe una generación de mujeres y hombres ya paríos que bastante les canté y se criaron escuchando El bachaco colorao, una canción infantil del segundo disco (caset) que grabé. Lo otro, una inmensa cantidad de jóvenes que atraídos, digo yo, por las letras de esas canciones que, repito, forman parte del colectivo que somos, se han ocupado de difundirlas en las redes y por todas partes. Pienso que en esto también la culpa es de Chávez.
—Cuéntenos qué temas le inquietan hoy, sobre qué hablan sus nuevas canciones.
—El asunto cultural, si bien aún andamos construyendo las propuestas para la nueva sociedad que queremos, debemos seguir diagnosticando esta sociedad en su cultura e ir desenmascarando al capitalismo día a día. Alí nos sensibilizó y nos convocó a la toma del poder, a nosotros nos corresponde fracturar una hegemonía ideológica que está en todos los rincones de la vida. De allí que nos referimos el consumismo, pero también otros asuntos existenciales como la muerte o la depresión. Ubicar los comportamientos que tenemos en base a eso. La canción revolucionaria no necesariamente es aquella que habla de justicia, libertad e igualdad, sin profundizar. El mismo tema demasiado cantado de la relación amorosa también puede ser revolucionario según cómo se plantee. Por ahí tengo algunos pasajes llaneros en esa temática que lo intentan, más allá del llorerío y la bebedera de aguardiente, estética de un pasaje de despecho muy en boga hoy día. Qué más…bueno la temática va aflorando según la vida y tu vida, inmersos en la tiránica realidad.
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BiografíaMínima
Gino González nació en El Socorro, estado Guárico, en 1962. Aunque su fuerte es la música llanera recia, con arpa o bandola, también ha incursionado en la ranchera, el son cubano, el estribillo oriental y otros géneros musicales. Tiene más de 100 temas compuestos. Sus trabajos discográficos ya editados son: La historia del sacudón (1993), El mundo es un viejo tuerto (1997), La tenencia de la tierra (1998), Del despecho a la alegría (2003), El lamento del turpial (2005), La historia nos debe las flores de la vida (2007) y El corrío de José Tomás Boves (2009). Gino González es educador por oficio y profesión. También ha incursionado en el mundo de las letras al publicar Pensamiento conuquero de un campesino estudiao (1997), En la anca de la tormenta (1999), Tiza, terrón y pájaro (2003), El Evangelio Según Los Perros (2007) y Las brújulas sin rumbo pescando crímenes al fondo de la inocencia (2009).
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UNCANTO
Actualmente, el cantautor Gino González, de profundas raíces llaneras, se encuentra construyendo un nuevo espacio de militancia revolucionaria junto a otros intérpretes del canto popular. Se trata de la la Unión Necesaria de la Cantoría (UNCANTO).
“Desde hace muchísismos años se viene generando esta discusión que no es nueva, el mismo Cortázar lo hizo en Nicaragua; Ignacio Ramonet y hasta el mismo Luis Britto García lo han hecho. Es un clamor, en la necesidad de la unión, de quienes andamos en esta herramienta de la emoción para la emoción y que no podemos dejarla al garete, como decimos en el llano”.
González considera que en este momento, los militantes de izquierda, han entendido “que una Revolución amerita un argumento en la lengua y un argumento en el corazón; un argumento que tenga las herramientas para explicar qué es lo que está pasando en este momento histórico importantísimo”.
En tal sentido, el artista subrayó que “es inconcebible que exista hoy día en nuestro país, después de una historia hermosa que tenemos como pueblo, personas que apoyen una idea intervencionista en nuestra Patria; de allí que es importante la canción como herramienta que tiene que ver con la emoción y que de alguna manera se la hemos dejado a la gran industria cultural en el planeta”.
A UNCANTO se ha incorporado hasta el momento 110 exponentes nacionales de la música. Entre ellos están Amaranta Pérez y Sandino Primera. “El principal aporte que venimos dando es la propuesta urgente que nosotros hacemos en la necesidad de activarse diariamente, en la necesidad de incidir en la industria musical, en el sentir”, explicó González en la presentación de este colectivo, realizada pasado 15 de diciembre en el Teatro Teresa Carreño. En ese mismo acto, el también cantautor Sandino Primera recalcó: “Cuando hay signos de descaro en una sociedad, el pueblo que pinta, que canta, que hace poesía, utiliza esta herramienta cultural para posicionar una idea, para darle visibilidad a una realidad”, dijo Primera.
UNCANTO tiene previsto realizar el próximo 16 de febrero –cuando se cumplen 32 años de la partida física de Alí Primera– una marcha que partirá desde el Panteón Nacional hasta la Plaza Alí Primera de la ciudad capital.

MARÍA MILAGRO SÁNCHEZ/CIUDAD CCS
FOTO ANA MONTAGNE

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