Richard Canan.-
Mientras la derecha fascista anda en su agenda de muerte y
destrucción,nosotros hemos expresado hasta el cansancio que el camino es
el diálogo, la paz y el debate de ideas. Mientras la derecha actúa
criminalmente y vive prisionera en sus divisiones internas, en sus
contradicciones mercantiles y en sufalta de liderazgo, nosotros hemos
propuesto, en el escenario político,una agenda de discusión para la
instalación de una Asamblea Nacional Constituyente.
La Constituyente es a todas luces un
escenario político. Un espacio para que toda nuestra sociedad pueda
debatir los complejos problemas que enfrentamos. Para debatir sobre
nuestras necesidades y debilidades estructurales más importantes. La
Constituyente también puede servir para calmar los espíritus violentos
de ese sector opositor cegado por su odio y sus miserias. Aún quedan
esperanzas. Quizás con la extrema derecha fascista ni siquiera se pueda
debatir, pues no tienen ni ideas ni argumentos en el plano ideológico,
político, económico o social. Nadaque puedan poner sobre la mesa más
allá de la violencia. Pero hay que insistir. Apostar siempre a la paz.
Pero volviendo a la Constituyente, más
allá del rabioso pataleo de la derecha histérica, lo expresado hasta
ahora marca un rumbo y un método preciso para avanzar en paz. Con este
espíritu democrático,“los representanteselegidos por el poder
constituyente se encuentranpara acordar la convivencia social y la
normativajurídica que la rige, la Constitución”.Con lo más importante en
mente, que es promover el diálogo nacional con todos los sectores del
país, para mantener la paz y alejar todos los vientos de guerra civil,
del enfrentamiento entre hermanos que quiere imponernos la derecha
fascista.
Se proponen allí los siguientes
temas:“Ganar la Paz: Aislar a los violentos, reafirmarlos valores de la
justicia, de la no impunidad”; “Ampliar el Sistema Económico: Dejar
dibujadoe instalado un nuevo sistema económico postpetrolero”; “Incluir
todas las Misiones y Grandes Misiones”; “Seguridad y Justicia: guerra
contra la impunidad,duras penas contra delitos como la violación,
elsecuestro, el homicidio y otros más”; “Nuevas formas de Democracia:
constitucionalizar lascomunas y los consejos comunales y el
PoderComunal”; “Defensa de la Soberanía: La integridad de laNación, el
rechazo al intervencionismo y la nuevavisión del mundo pluripolar y
multicéntrico”; “Identidad Cultural: La nueva venezolanidad, la nueva
espiritualidad”; “Garantía del Futuro: un Capítulo dedicado a las
garantías,derechos y deberes de la juventud venezolana”; y el “Cambio
Climático: las condiciones de vida en el Planeta,el recalentamiento
global, el cambio del clima,las largas sequías y tormentosos períodos
delluvias”. Son estos los puntos centrales para el debate.
Ahora bien, siendo tan variados e
importantes estos temas y tomando en cuenta la posibilidad de incluir
muchos más, ¿por qué el rechazo precipitado de los partidos de la
derecha a la Constituyente? Ellos habían planteado este escenario en el
año 2016.Además, tienen meses pregonando a los cuatro vientos que ellos
son más de tres trillones de opositores, millardos de votos duros que
arrasarían cómodamente con el Chavismo en cualquier contienda electoral.
Entonces ¿cuál es el miedo a este escenario? La Constituyente es una
alternativa desde el ámbito político y electoral, diferente al caos y al
conflicto violento que vienen impulsando. El pueblo de Venezuelapodrá
expresarse a través del voto y decidir, más allá de la “presión” que
quiere montar la derecha con las acciones violentas de sus encapuchados
terroristas o los gritos histéricos de su fauna enlas redes sociales.
Quizás la derecha avizora a la Asamblea
Nacional Constituyente como un escenario negativo para ellos. Debatir
delante de todo el país es exponer su desnudez ideológica y sus
carencias programáticas.Tendrían que exponer en público su visión de
sociedad, la cual (suponemos, creemos) debe rayar en lo más extremo del
conservadurismo reaccionario, abrazando férreamente todo el paquete
neoliberal. Esto de hacerse público generaría el rechazo inmediato de
todo el pueblo.
Si se aparecen con un engañoso“plan de
gobierno para la transición” con alto contenido social (casi que el Plan
de la Patria Reload, resucitando los inviables ofrecimientos de
losLineamientos para el Programa de Gobierno de Unidad Nacional, MUD
2013),de seguro decepcionarían a sus financistas, a sus amos del norte y
a la rancia derecha mundial que espera de ellos neoliberalismo puro:
Estado mínimo que gobierne en beneficio de los banqueros, los
oligopolios y las rancias burguesías y el desmontaje total de todos los
sistemas de protección social (pensiones, enseñanza y salud gratuitas,
viviendas, misiones y grandes misiones, etc.).
Me temo también que en el liderazgo
opositor no hay coraje ni fuerza para hablarle honestamente de estos
temas al país, principalmente a sus propios seguidores, a esa derecha
que los sigue ciegamente. Mucho menos tienen la fuerza para enfrentarse a
su jauría sedienta de sangre y venganza, a la extrema derecha que ha
tomado como agenda política la generación de violencia y terror.
Sobre esta aterradora imagen de una
derecha torpe, irresponsable y vacilante, debe levantarse todo el país,
exigiendo el camino de la paz, la justicia y el debate de ideas.




